…Y LA VIDA

Otra vez en el viaje de vivir salgo a la ruta. Compañía 7 estrellas, vacaciones pagas y descanso híbrido all insclusive. Radio Continental, desayuno a la altura y piletas para ir y venir en largos sanadores. Todo a nivel del mar, del mal y amor. En el fondo estamos solos, en un desierto de gente. Entre mates y metas, me propuse correr. Fallé olímpicamente y no me dieron medalla. Pero también propuse correrme y ahí sí gané, pero tampoco me dieron medalla. Compré unas lecturas de esas rápidas de playa en mesas con caballetes a precio módico. Lo cómico es que acopio y luego leo al 23 por ciento. Pero siento que leí. Y lo que perfectamente capté, o sea leí entre líneas como se dice, fue que el corte de luz se llevó la señal de internet pero dejó una más contundente: desenchufarse, hacer un corte y reciclarse energéticamente.


La escala fue Dolores, en la paradoja de alivianar todo lo que nos dejó doliendo el año de la segunda docena. Prueba superada. Y el cuentakilómetros siguió envejeciendo mas nos trajo a un fabuloso bosque de majestuosa altura y seductora luz. Con más o menos monedas en el bolsillo, las vacaciones siempre son una aventura que amerita ser contada y vivida al máximo. 


La segunda señal la trajo el mar en un revolcón de ola mal cortada. Me parece una obviedad y un desafío por partes iguales: lo que me pasa mucho es que el Cuqui de toda la vida tiene 43 años y el Cuqui papá sólo 3… entonces discuten un montón, con Emilia en el medio, que cree que el tema es con ella y no. Y es inaudito pero abriendo la puerta de las vacaciones dibujé un cv porque se vé que el tema me interesó así que voy a aplicar para esa búsqueda. 


En lo que a todo lo demás respecta, la sensación es que me quedé en Pampa y la vida.



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