Si te ponés a pensar o mismo a contar, pocas cosas, algo
fácil, creo que te podés dar cuenta de un montón de cosas. Repasemos por un
instante cuántas piernas tenemos, cuántas orejas, qué cantidad de ojos. Nos han sido otorgadas de a pares, pequeñas
sociedades. Pero la boca es solo una. Y te llevo a la siguiente instancia de
razonamiento: un par de oídos sirven para escuchar; y sin silencio, se
complica. El fin es aprender y aprehender, tomar lo que nos dicen. Y lo mismo
ocurriría pensando en los miembros inferiores: para ganar experiencia, nada
mejor que caminar. ¿O no es acaso lo que hacemos cuando viajamos? Meta
zapatilla y guía con reseñas. Nos declaramos ignorantes pero con actitud de
incorporar, abiertos a lo nuevo, gustosos de sumar conocimiento. Y llegamos a
los ojos también que nos invitan a leer y conocer lo que muchos pensaron antes,
sin necesidad que te lo digan. Silencio por favor. La ecuación es más que
evidente: camine mucho, lea todo lo que pueda, sepa escuchar y si le parece
oportuno abrir la boca, ojalá la mitad de las veces sea para probar comida.
Haga silencio por favor, piense qué aporta lo que va a decir y, luego de tanta cavilación,
ojalá diga algo interesante.
Tinta Digital se muda
Hace 13 años

0 comentarios:
Publicar un comentario